lunes, noviembre 14, 2005

El perro en la ventana, como Dalí

Con el paso de los años, Toth ha aprendido que la mejor manera de asegurarse de que la casa está libre de extraños es asomándose a la terraza. Como lo oyes, se sube a dos patas y es capaz de aguantar alli un minuto, dos, cinco... depende de lo que vea y de si algo le resulta mínimamente sospechoso, en cuyo caso no se descuelga sino que ladra como una auténtica fiera.

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